CICLO DE VIDA DE UNA EMPRESA
PARTE 3: LA MADURACIÓN
Lineamientos básicos aplicables a la gestión de una empresa constituida y en marcha.
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A esta altura y analizadas las etapas de la idea de negocio y del desarrollo e implementación del Plan de Negocio confeccionado, es hora de ingresar a la tercera etapa en el ciclo de vida de una empresa: la estabilización o maduración.
Constituida y desarrollada nuestra empresa, habremos llegado a la concreción de nuestra idea de negocio y podremos ver cómo algo que una vez fue un ideal ahora se encuentra formando parte de la realidad del mercado. Tenemos una identidad corporativa definida, recursos humanos, clientes, proveedores, activos, pasivos, debemos pagar impuestos, etc.
En definitiva veremos porqué el desafío no es llegar, sino mantenerse. |
TERCERA ETAPA: LA MADURACIÓN
1.- Aspecto societario: asambleas, actas, libros, etc:
Una vez constituida formalmente nuestra empresa adoptando alguno de los tipos societarios previstos en nuestra legislación, le habremos dado vida a una nueva persona y sujeto de derechos.
Esto implica que, como toda persona, debe ser asistida en su crecimiento para que pueda desarrollarse de una manera “sana”.
En el caso de las personas jurídicas, si bien son sujetos de derecho diferentes de sus socios, son dependientes de éstos, toda vez necesitan de la voluntad de sus socios para definir la voluntad social y así poder ir tomando todas las decisiones que hacen a la gestión de la empresa.
Dicha voluntad social deberá respetar los formalismos exigidos por la normativa aplicable, la que se encuentra en resguardo de todos los socios así como de los terceros que se relacionen con la empresa.
Entre dichos formalismos, debemos tener especialmente en cuenta, el relacionado con los libros de actas que contendrán nada más y nada menos que la historia de la voluntad social de nuestra empresa.
Dichos libros de actas así como otros libros obligatorios (inventario y balance, libro diario, registro de accionistas, asistencia y depósito de acciones, etc.) deberán pasar por un control estatal y ser debidamente sellados y rubricados por la autoridad de contralor para luego ser registrados por el registro respectivo según cada jurisdicción.
Cada vez que la sociedad tenga que resolver cuestiones relacionadas con la gestión, deberá convocar a una asamblea para someter la decisión a la votación de rigor, todo lo cual habrá sido notificado previamente a la autoridad de contralor a efectos de registrar la futura asamblea.
Una vez celebrada la asamblea, se labrará un acta que contendrá los puntos del orden del día así como la votación y lo resuelto. Dicha acta quedará también inscripta en el registro respectivo.
Por otra parte, la Sociedad deberá celebrar por lo menos una vez al año, una asamblea general ordinaria en la que tratará la aprobación de la gestión del ejercicio anterior y la eventual aprobación de los estados contables entre otros aspectos que se pueden incluir (designación de nuevas autoridades, etc.).
Es muy importante este tema de las actas ya que no sólo se evitan multas y sanciones económicas por no llevarlas correctamente, sino que permite contar con herramientas indispensables a la hora de justificar ante organismos de recaudación (AFIP, DGR, etc.) diferentes aspectos que pudieran ser necesarios, así como también lograr una mejor defensa de los intereses de la Sociedad frente a potenciales conflictos y litigios.
2.- Aspecto fiscal: las inscripciones y pagos:
Inscripta nuestra empresa ante los organismos fiscales (AFIP, DGR y municipalidad) y habiendo obtenido su clave de identificación fiscal (CUIT), habremos generado un cúmulo de deberes formales que nos impone la legislación y que obviamente acarrean sanciones en caso de no cumplirlos.
Independientemente del volumen de la actividad económica que tenga nuestra empresa, deberemos confeccionar y presentar periódicamente una serie de declaraciones juradas (DDJJ) con la información que nos requieran los diferentes organismos de recaudación tributaria.
Pero además, en caso de que la confeccionar nuestras DDJJ resulten impuestos o tasas a pagar, deberemos efectuar esos pagos en tiempo y forma a fin de evitar mayores costos en concepto de intereses y multas, salvo que por política financiera hayamos concluido que es conveniente financiarse con el fisco asumiendo el pago de dichos intereses y multas como convenientes frente a otras alternativas de financiación (bancos, proveedores, clientes, trabajadores, otras fuentes, etc.).
Conceptos como IVA, Ingresos Brutos, Impuesto a las Ganancias, etc. serán cotidianos y deberán ser tenidos en cuenta frente a todas las decisiones que nuestra empresa enfrente, ya que seguramente generarán un fuerte impacto en la situación económica de nuestra empresa.
La gestión fiscal de nuestra empresa deberá ajustarse al Plan de Negocios y a la planificación fiscal contenida en él, ya esa será la manera de no desperdiciar recursos en impuestos que no correspondan y evitar errores de calificación de nuestras actividades, potenciar los beneficios fiscales, los subsidios y demás oportunidades que suelen estar presentes en todos los órdenes estatales.
3.- Recursos Humanos: la mejora continua:
Los recursos humanos de nuestra empresa ya habrán sido seleccionados e inducidos conforme los parámetros sentados en el Plan de Negocios.
A partir de allí deberemos asumir el compromiso de gestionar dichos RRHH para lograr que se desempeñen de manera conforme, con sentido de pertenencia, incentivados a desarrollarse y a crecer dentro de nuestra compañía y en definitiva, a aportar todas sus capacidades y potencial a favor de toda la empresa.
No es sencilla la tarea. Deberemos lograr el difícil equilibrio entre la moderna gestión de los RRHH y el corsé legal existente con todo lo que ello implica, considerando que, como dijimos en nuestra anterior entrega, nuestra empresa ya no depende únicamente de nosotros sino que hay otros actores que ejercen influencia en la misma, como la autoridad de aplicación y contralor (Ministerio de Trabajo de la Nación y de las provincias, sindicatos, etc.).
Retener a los talentos, que sean bien remunerados conforme sus capacidades, competencias, rol dentro de la organización, etc. y contar con la aprobación de las autoridades será nuestra mejor herramienta para prevenir y evitar los conflictos laborales que tanto daño causan a las empresas, no sólo por el dinero que implican sino porque generan un sismo en la estructura de nuestros RRHH, debilitándola y haciéndola más permeable a situaciones de inestabilidad e imprevisibilidad.
4.- Aspecto contable:
En este aspecto, la empresa deberá comenzar a alimentar de información relevante al sistema contable conformado por los Estados contables o Estados Financieros, los cuales en conjunto conforman el Balance de la empresa.
Por un lado deberá asumir como deber legal mantener ese balance con la información completa y a su vez, presentarlo ante los organismos estatales de control (AFIP, IGJ, IPJ, etc.). Eso es lo que llamamos “Balance Fiscal”, el cual es obligatorio y se confecciona con la finalidad de cumplir con las normas que imponen la carga de presentar esa información, habitualmente una vez al año salvo en excepciones en que se puede solicitar con mayor frecuencia (ej.: empresas que cotizan el Bolsa, en cuyo caso deberán presentarlo trimestralmente). Es común que este balance fiscal no contenga la información total y completa de la empresa ya que se incluye sólo aquello que a criterio de los decisores internos (gerentes, contadores, directores, etc.) se debe incluir para maximizar el margen después de impuestos.
Pero más allá del cumplimiento con dicha carga legal, nuestra empresa podrá llevar su balance al día o “Balance de gestión”, con la información real y completa relacionada con todo su giro comercial. Esto no es obligatorio pero es de suma utilidad. Los estado contables a los que nos referimos son:
- Estado de Situación Patrimonial
- Estado de Resultados
- Estado de Evolución del Patrimonio Neto
- Estado de Flujo de Efectivo
A través de la información contenida en ellos es que la empresa podrá tomar decisiones relevantes y trascendentes para evitar improvisar y poder adelantarse a prever las consecuencias de las mismas y el rumbo en el que la empresa está operando.
Podrá conocer la situación económico-financiera, la capacidad de pago de corto y largo plazo, el plazo promedio de transformación a efectivo de los créditos por ventas, el punto de equilibrio financiero, el costo del capital propio y obviamente, el valor de la acción o de la empresa.
Son muchas las conclusiones que se pueden obtener de analizar los estados contables. Esa es la razón por la cual cuando la empresa requiera financiamiento externo (ej.: préstamo de bancos), lo primero que se le requerirá serán estos estados financieros para poder ser analizados.
Como podemos ver, en esta etapa nuestra empresa operará en el mercado y generará ganancias o pérdidas. Es la etapa de mayor duración y de la cual dependerá que la empresa deba replantearse o pueda disfrutar de la continuidad que tan difícil de lograr es para las empresas de nuestro medio.
En la próxima y última entrega desarrollaremos la etapa siguiente en el ciclo de vida de una empresa: El decaimiento o renacimiento.-
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