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Alianzas de Castaño Vera Barros

CICLO DE VIDA DE UNA EMPRESA
PARTE 1: ¿POR DÓNDE EMPIEZO?


Aspectos a considerar a la hora de estructurar una idea de negocio para hacerla sustentable y evitar riesgos.

Reglamento Interno

Tengo una idea de negocio atractiva, las personas a las que convencí para que me acompañen a llevarla a cabo, algunos fondos para solventar la inversión inicial, en definitiva estoy listo para largar pero… ¿por dónde empiezo?

No existe un manual que describa de manera unánimemente consensuada la etapa inicial o start up de una empresa, pero sí podemos aportar algunas ideas basadas en la teoría “académica” y en experiencia.

Lo que primero se nos ocurre es aceptar que toda empresa, en la medida que está conformada por personas, que a su vez le compra a otras empresas conformadas por personas (proveedores) para poder venderle también a empresas integradas por personas (clientes), está inevitablemente sujeta a un ciclo de vida.


Como todo ciclo de vida, se puede analizar distinguiendo grandes etapas por las que transita la empresa, desde su génesis hasta la caída, para a partir de ese punto, cambiar o desaparecer definitivamente.

 

PRIMERA ETAPA: EL PROYECTO

En esta entrega nos concentraremos en la primera etapa a la que denominaremos Proyecto, para luego en futuras entregas desarrollar las otras tres etapas que consideramos con típicas del ciclo de vida de una empresa: Constitución, Gestión y Crisis.


1.- Lo más valioso: La Idea:

Es a partir de una inquietud nacida en el pensamiento de alguien, probablemente como consecuencia de una cierta vivencia o de una necesidad puntual, que nace una idea de negocio.

Si decimos que la idea es “de negocio” estamos reconociendo (no hay que tener reparos en esto) que la idea nos debe permitir ganar dinero, aunque no sea esto lo que más nos movilice.

A partir del momento en que la idea nace como tal y nos comienza a atormentar hasta hacernos llegar casi a la obsesión, tenemos nuestra primera alternativa:

- Intentamos avanzar por nuestra cuenta en la concreción de la idea en un negocio real, o bien
- Buscamos asistencia profesional para llevar adelante ese proceso.

Lo primero es lo más común en la generalidad de los casos, seguramente por miedo a que nos roben la idea y también por resistencia a afrontar costos ante una simple idea.

Sin embargo, esa actitud es tolerante hasta cierto punto (todos somos humanos), pero pasado ese punto, corremos serio riesgo de que la idea deje de atraernos, no porque no sea atractiva en sí misma sino porque una serie de desilusiones, fracasos e intentos fallidos pueden voltear hasta al más obstinado emprendedor.

Es absolutamente aconsejable buscar un profesional de confianza pero idóneo que asuma el rol de ordenarnos mentalmente para ayudarnos a transitar con éxito el camino de la planificación de nuestro negocio.

Debemos considerar que nuestra visión sobre el negocio que hemos ideado, es justamente “ideal” y como tal, totalmente subjetiva, lo que nos enceguece a la hora de analizar los riesgos propios e intrínsecos a ese modelo de negocio.

Es ahí donde un tercero, en principio ajeno a la idea, pero con aptitudes profesionales, nos aportará una visión más realista del modelo de negocio que hemos ideado y asumirá el trabajo de estructurar y ordenar lo que tenemos desordenado en nuestra mente.

Lo que aconsejamos en este punto a la hora de compartir nuestra idea con un tercero, es suscribir un pequeño acuerdo de confidencialidad que describa la idea de negocio y prevea una sanción dineraria para el caso de que ser violada la confidencialidad acordada.


2.- El Plan de Negocio:

Suponiendo que hemos tomado la decisión correcta y hemos compartido nuestra idea con un profesional a quien hayamos contratado para que nos ayude a transitar el proceso que nos llevará de la idea al negocio, en ese caso deberemos comenzar a confeccionar un documento que será el que reflejará acabadamente la idea de negocio y por ende, nuestra futura empresa. Ese documento es el Plan de Negocio.

Allí dejaremos plasmados todos los aspectos relevantes que hacen a nuestro negocio. Su confección nos llevará más o menos tiempo conforme sea la profundidad que le imprimamos y la necesidad puntual que tengamos (ej.: presentarlo antes de determinada fecha ante potenciales inversores, etc.).

En definitiva el Plan de Negocio será una especie de guía a la cual podremos recurrir permanentemente para avanzar con el desarrollo de la empresa sin apartarnos del proyecto elaborado y siempre, sujeto a cambios y monitoreo permanentes.

En el Plan de Negocio incluiremos la visión de nuestro negocio, la identidad corporativa (el nombre, imagen, gráfica, isologotipo, etc.), la determinación del mercado meta, de la competencia, el core bussiness con los productos o servicios que venderemos, el sistema de precios, el plan de marketing y la viabilidad económico-financiera mediante la elaboración de un flujo de fondos proyectado.

Es en la elaboración del Plan de Negocio que tenemos la oportunidad única de pensar en nuestra idea de negocio y de definirla para sentar las bases sobre las cuales edificaremos la empresa.

De allí saldrán definiciones puntuales y concretas para el futuro y que tendrán impacto directo en las decisiones inmediatas futuras.

Si el Plan de Negocio se confeccionó correctamente, deberíamos al concluirlo, contar con un documento que resuelva una serie de aspectos que nos permitan tomar rápidamente las decisiones acerca de:
- Cuánto será y cómo vamos a financiar la inversión inicial.
- Dónde va a instalar nuestra sede principal si es que necesitamos una.
- Que figura legal le vamos a dar a nuestra empresa (unipersonal, SRL, SA, etc.)
- Cómo nos vamos a registrar impositivamente.
- Cuál va a ser nuestra estructura de RRHH y por ende, cómo será la selección del personal.
- Etc.

Como podemos observar, es aconsejable transitar esta etapa con seriedad y serenidad ya que todas las decisiones que se tomarán luego, dependerán de lo que hayamos planificado aquí.

En definitiva habremos definido nuestra idea de negocio y nos encontraremos ya encaminados con un cronograma de actividades a realizar para que esa idea de negocio, que ya se encuentra definida con la profundidad que se requiere, se empiece a concretar en lo que terminará siendo una empresa propia.

En la próxima entrega desarrollaremos la etapa siguiente en el ciclo de vida de una empresa: La Constitución.-